Gemínidas: la lluvia de estrellas más intensa
Como cada año a mediados de diciembre llega la lluvia de estrellas más intensa de toda la temporada: las Gemínidas. A pesar de que no sea tan famosa como las Perseidas de agosto, sí que es la más espectacular. Hechos como que las noches sean mucho más frías o que la gente no suela estar de vacaciones, provocan que este enjambre de meteoros no sea tan conocido. Además, al ser un evento que sucede muy próximo al solsticio de invierno, tendremos noches tempranas y largas.
Este año 2025, siempre según el IMO (International Meteor Organization), el máximo de las Gemínidas está previsto para la madrugada del 13 al 14 de diciembre, noche de sábado a domingo, con una actividad teórica de 150 meteoros/hora en el momento culminante. A pesar de eso, la observación de meteoros de este enjambre no se limita a esa noche. Existe actividad de Gemínidas entre los días 4 y 17 de diciembre. Volviendo a la fecha del máximo, este año la Luna estará en unas condiciones relativamente buenas ya que su fase es de menguante al 30% de iluminación, saliendo por el horizonte sobre las 03:15 de la madrugada y permaneciendo visible el resto de la noche.
Consejos para ver las Gemínidas
Mejor a simple vista
Las lluvias de estrellas son fenómenos que suceden a lo largo de todo el firmamento. Por lo tanto conviene abarcar la mayor parte de cielo. Así pues no es necesario usar instrumentos ópticos como prismáticos o telescopios. Una opción es obtener una fotografía de larga exposición y así captar varios meteoros en una sola toma.
Fuera luces
Siempre es mejor alejarse de luces urbanas para tener un cielo lo más oscuro posible y así observar hasta los meteoros más débiles. En el caso de las Gemínidas siempre merece la pena salir al campo para disfrutar de la lluvia de estrellas porque se suelen ver decenas de meteoros a lo largo de la noche.
Hará frío
Ni qué decir tiene que por estas fechas las noches suelen ser muy frías, sobre todo de madrugada donde podemos alcanzar varios grados bajo cero. Será necesario echarse ropa de abrigo, más de la cada uno crea que va a necesitar. De este modo, si hace una temperatura más baja de la prevista, se podrá continuar con la observación. Por supuesto, un termo con bebida caliente o algo de comida también ayudará a llevar mejor las bajas temperaturas.
Por todo el cielo
Una de las preguntas más frecuentes a la hora de observar las Gemínidas es hacia dónde mirar. Lo cierto es que suelen aparecer por cualquier lugar del cielo, aunque un buen lugar para mirar es alrededor de la constelación de Géminis. Dicho de otro modo, observar desde el horizonte sur-este-norte hasta el cénit puede ser una buena idea.
Mejor acompañados
Siempre que vayamos al campo —una observación astronómica no es una excepción— debemos intentar en la medida de lo posible ir acompañados. Cualquier imprevisto siempre se soluciona mejor en compañía. No debemos olvidar, independientemente de que vayamos acompañados o no, avisar a alguien de dónde vamos a estar. De este modo estaremos localizados ante cualquier contratiempo.

El origen de las Gemínidas
La lluvia de estrellas de las Gemínidas es muy particular. Tiene en común con el resto que existe un cuerpo progenitor. Sin embargo, este enjambre es producido por un asteroide mientras que en el resto de casos son provocados por un cometa. El asteroide en cuestión es el (3200) Phaeton, descubierto el 11 de octubre de 1983 de acuerdo a datos recopilados por el proyecto IRAS (Infrared Astronomical Satellite).
Más datos del (3200) Phaeton
El asteroide (3200) Phaeton está situado de media a 1,27 unidades astronómicas del Sol, aunque tiene un acercamiento a nuestra estrella de 0,14 unidades astronómicas y se aleja hasta las 2,40 unidades astronómicas. Su trayectoria hace que este cuerpo progenitor cruce las órbitas de Mercurio, Venus, la Tierra y Marte, completando una vuelta cada 523 días. Aunque (3200) Phaeton es un asteroide, por su órbita y algunas características morfológicas parece más un cuerpo cometario a pesar de que nunca se le ha visto coma o eyecciones de gas, algo que caracteriza a los cometas. Algunos científicos apuntan a la idea de que pueda ser un comenta extinto.
La relación del (3200) Phaeton con las Gemínidas la estableció el astrónomo estadounidense Fred L. Whipple, el mismo que bautizó a los cometas como «bolas de nieve sucia». Whipple observó que los elementos orbitales calculados para el asteroide coincidían con el radiante dinámico de esta lluvia de estrellas. De esta forma, se empezó a solucionar el enigma tan largamente buscado de conocer el cuerpo progenitor del enjambre de las Gemínidas.

Así se producen las Gemínidas
A pesar de no ser un cometa, el (3200) Phaeton deja tras de sí un rastro de partículas llamadas meteoroides. Estos se distribuyen a lo largo de la órbita del asteroide formando el tubo meteórico. Como las órbitas del (3200) Phaeton y la de la Tierra las podemos considerar estables, se cruzan siempre en la misma fecha. Por eso la actividad de las Gemínidas siempre se produce en la misma época. Concretamente, nuestro planeta está en el tubo meteórico entre el 4 y el 17 de diciembre. Por otro lado, atraviesa la parte más densa sobre el 14 de diciembre, siendo éste el motivo por el que se produce el máximo de esta lluvia de estrellas.
Según la trayectoria orbital instantánea de la Tierra en el momento del máximo, apunta a la constelación de Géminis. Es por eso que esta lluvia de meteoros es denominada «Gemínidas». Entonces, cuando los meteoroides dejados tras de sí por el (3200) Phaeton se ven atraídos por nuestro planeta, se precipitan y debido a la fricción atmosférica, se sobrecalientan hasta unos 4.000 ºC, superando en ocasiones los 5.000 ºC. Esta temperatura hace que el meteoroide comience a desintegrarse y se vuelva incandescente, ionizando la atmósfera. Así, el tubo de ionización, de unos 20 metros de diámetro, brilla en el cielo dejando una pequeña estela en un fenómeno conocido como meteoro o estrella fugaz.
El concepto de radiante
El radiante es el punto del firmamento desde el cual parecen surgir los meteoros. Se trata de un efecto de perspectiva y, como la trayectoria de la Tierra apunta a la constelación de Géminis en fechas del máximo, las estrellas fugaces parecen surgir de un punto de esta constelación. De este modo, si trazamos la línea imaginaria en sentido contrario a la trayectoria de los meteoros que vemos, todas las Gemínidas se cortarán en ese punto, situado entre las estrellas Castor y Pollux. La siguiente imagen muestra el punto en el que se encuentra el radiante en la fecha del máximo.
El tamaño de los meteoroides
Al plantearse cómo ver las Gemínidas u otra lluvia de meteoros, incluso una estrella fugaz esporádica, es necesario ponernos en contexto. ¿Qué tamaño tienen los meteoroides que las provocan? El tamaño del meteoroide está íntimamente relacionado con el brillo del meteoro, que pueden ser de tres tipos:
- Bolas de fuego: Una bola de fuego es una estrella fugaz cuyo brillo es mayor al de la Luna llena (mag. —12,0).
- Bólidos: Un bólido es una estrella fugaz cuyo brillo es considerado mayor al máximo brillo de Venus visto desde la Tierra (mag. —4,6).
- Meteoro: Es una estrella fugaz de cualquier tipo, aunque generalmente nos referimos a ellos como un meteoro cuyo brillo es menor al de un bólido.
En cuanto a los tamaños que producen cada uno de los tipos de estrella fugaz, un meteoro típico está producido por un meteoroide cuyo tamaño ronda el grano de arroz. Dado que los meteoros se producen a unos 90 kilómetros de altura, podemos imaginar la tremenda cantidad de energía liberada para que algo de ese tamaño sea capaz de ionizar la atmósfera y pueda ser visto desde la superficie de la Tierra. Como dato, los meteoros que producen las Gemínidas entran en la atmósfera a una velocidad de unos 35 km/s (126.000 km/h).
En el caso de los bólidos, suelen estar formados por un meteoroide de un tamaño equivalente al de una manzana; las bolas de fuego, como una sandía o incluso mayor.
Una aclaración: los meteoritos
Algo aclaratorio: tan solo hablamos de meteorito en el caso de que un meteoroide o fragmento de él, toque la superficie de la Tierra y sea recuperado. Es por eso que hablar de «lluvia de meteoritos» o «he visto un meteorito en el cielo», es incorrecto.
La espectacularidad de las Gemínidas
¿Por qué las Gemínidas son la mejor lluvia de estrellas? Uno de los motivos es que su tasa de actividad, estimada en 150 meteoros/hora en el máximo, es muy superior a la de cualquier otra. Un ejemplo es que las Perseidas tienen un máximo teórico de 100 o 120 meteoros/hora, aproximadamente.
Otro de los motivos es que los meteoroides parecen ser sustancialmente más porosos que los de otros enjambres. Esto hace que tengan más explosividad y sean más brillantes. El tercer motivo, relacionado con el anterior, es que esa porosidad hace que la entrada atmosférica sea más lenta comparada con otros meteoroides. Entonces, a pesar de esos 35 km/s, el rastro que van dejando estos meteoros es más lento y, por lo tanto, son más fáciles de visualizar que los que pertenecen a otros enjambres.
Datos técnicos de las Gemínidas
Siempre que queramos obtener datos técnicos de una lluvia de estrellas, es una buena práctica acudir al IMO, y las Gemínidas no son una excepción. De todos modos, si se desea más información general de las lluvias de estrellas, una opción complementaria es acudir a este enlace. Con respecto a las Gemínidas, allá van:
- Nombre técnico: 004 GEM.
- Actividad: 04-dic/17-dic.
- Máximo: 14-dic.
- Radiante: α: 112º; δ: +33º.
- Velocidad: 35 km/s.
- THZ: 150 meteoros/hora.
Y ya solo me queda deciros… ¡Disfrutad de las Gemínidas!










