Perseidas: Guía de observación para 2019

Como cada verano llega fiel a su cita la lluvia de estrellas más famosa: las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo. Este año, y según datos del IMO (Rendtel, 2018), el máximo se producirá la noche del 12 al 13 de agosto y en condiciones ideales se verían unos 110 meteoros a la hora. Muy a nuestro pesar, la Luna no será una buena aliada para disfrutar óptimamente de esta lluvia de estrellas porque estará iluminada un 94,2% debido a que el 15 de agosto la tendremos en fase de llena.

No obstante, siempre les recomiendo que no dejen pasar unas Perseidas por mucha Luna que haya. La alta actividad meteórica hace que siempre nos suela sorprender con algunos meteoros brillantes. Recuerden que si deciden salir a observar las Perseidas, llévense ropa de abrigo porque a altas horas de la madrugada las temperaturas suelen bajar considerablemente. Tampoco olviden un bocadillo y algo de beber. De esta forma, el frío, el hambre o la sed no arruinarán su noche de observación.

Perseidas
Una brillante Perseida tomada desde el Sunset Crater Volcano National Monument en Arizona || Créditos: Jeremy Perez (Ampliar).

Un par de consejos para las Perseidas

Si quieren que la experiencia sea completa, unas tumbonas y un grupo de amigos son una opción muy recomendable. Y tengan en cuenta estos dos consejos:

  1. La mejor manera de observar una lluvia de estrellas es a simple vista.
  2. Las Perseidas pueden surcar cualquier zona del cielo.

Recuerden que el hecho de que el máximo ocurra en la noche del 12 al 13 no implica que no se vean Perseidas fuera de esa noche. La actividad de la lluvia de estrellas de las Perseidas comienza el 17 de julio y finaliza el 26 de agosto. Eso sí, la mayor probabilidad de observar Perseidas ocurre durante el máximo. Llegados a este punto, si quieren saber más sobre las Perseidas sigan leyendo…

Aclarando conceptos

Antes de nada quiero contarles algo que nunca me cansaré de repetir: resulta completamente INCORRECTO denominar a estos eventos como «lluvia de meteoritos». Permítanme la licencia, pero estaríamos bien jodidos si estuviéramos ante una lluvia de meteoritos. ¿Por qué? Les diré el motivo mediante la definición de estos tres sencillos conceptos:

  • Meteoroide: fragmento de roca extraterrestre que suele proceder de asteroides o cometas.
  • Meteoro: conocido también como estrella fugaz. Es un fenómeno luminoso -y en ocasiones auditivo- que resulta de la incandescencia de un meteoroide al atravesar la atmósfera terrestre.
  • Meteorito: fragmento del meteoroide que sobrevive a la entrada atmosférica y se recupera de la superficie de nuestro planeta.

¿Entienden ahora por qué estaríamos bien jodidos ante una lluvia de meteoritos? Estaríamos hablando de algo parecido a un armagedón cuando en realidad es un espectáculo celeste en el que no corremos peligro.

Meteoro
Infografía que diferencia entre meteoroide, meteoro y meteorito || Fuente: MolaSaber (Ver).

Y ahora sí, vamos con las Perseidas

El origen de las Perseidas lo tenemos en el cometa 109P/Swift-Tuttle. Orbita al Sol en un período de 133 años. En su viaje, se acerca a nuestra estrella hasta las 0,96 UA, o lo que es lo mismo, 144 millones de Km frente a los 147 millones de Km de máximo acercamiento de la Tierra al Sol. Las distancias cambian sustancialmente cuando hablamos del máximo alejamiento. En el caso de la Tierra, esa distancia es de 152 millones de Km; la del cometa, de 7.683 millones de Km. Esto quiere decir que su órbita le lleva a alcanzar la de Neptuno.

En su viaje alrededor del Sol, el Swift-Tuttle va dejando un rastro de detritos que no son otra cosa que meteoroides. Este rastro recibe el nombre de tubo meteórico y está situado a lo largo de la órbita del cometa. Esta órbita puede considerarse estable en cortos períodos de tiempo geológico, es decir, a lo largo de miles de años.

Atravesando el tubo

Da la casualidad de que la órbita de la Tierra, también considerada estable, se corta con la del cometa. Esto implica que nuestro planeta atraviesa parte del tubo. La estabilidad orbital hace que entremos y salgamos del tubo aproximadamente en las mismas fechas. De hecho, entramos sobre el 17 de julio y salimos sobre el 26 de agosto. También atravesamos una de las zonas más densas de meteoroides sobre la misma fecha: 12-13 de agosto, fecha del máximo de las Perseidas.

Cometa
Esquemas orbitales del Swift-Tuttle y la Tierra, donde se aprecia dónde se cortan las órbitas || Créditos: American Meteor Society (Ampliar).

Parece ser que los meteroides del tubo no se dispersan al azar sino que se agrupan en filamentos. De hecho, un estudio (Kaňuchová, Svoreň & Neslušan, 2005) analizó una gran cantidad de meteoros de las Perseidas y concluyó que estos filamentos no se distribuyen al azar sino que forman estructuras. Catalogaron un filamento individual, 3 ramas con 9 filamentos agrupados y otro, también individual, situado en el centro del tubo. Éste último es el que provoca el máximo de la lluvia. Que haya otros máximos depende de si la Tierra se topa con alguno de los otros filamentos.

¿Cómo se forman las Perseidas?

Ahora que ya sabemos por qué las Perseidas se producen siempre en las mismas fechas, veamos cómo se llega a producir el fenómeno de meteoro. Y esto es extrapolable a cualquier lluvia de meteoros, e incluso a los meteoros aislados que no pertenecen a ningún enjambre. El mecanismo es el mismo en cualquier caso.

La fuerza de gravedad de nuestro planeta hace que atraiga a todo lo que se encuentra en las inmediaciones, siendo más intenso el tirón gravitatorio cuanto más cerca esté situado el objeto en cuestión. Y los meteoroides con los que se va encontrando a lo largo de su órbita no son una excepción. En el caso de las Perseidas, la Tierra va atrayendo a distintos meteoroides del tubo meteórico del Swift-Tuttle.

La entrada atmosférica en las Perseidas

A medida que aumenta el tirón gravitatorio que experimenta el meteoroide, su velocidad va aumentando. Esa velocidad alcanza valores increíblemente altos: en el caso de las Perseidas son del orden de 59 Km/s, o lo que es lo mismo, unos 212.000 Km/h. Por suerte, nuestra atmósfera es lo suficientemente densa como para frenarlos. Y ese frenado se lleva a cabo debido a la fricción atmosférica.

Perseidas
Perseida vista desde la Estación Espacial Internacional el 13 de agosto de 2011 || Créditos: R. Garan/NASA (Ampliar).

La fricción provoca sobre el meteoroide un calentamiento. Y al ser la velocidad de entrada tan alta, el calentamiento también lo es: suelen superar los 5.000º C. La combinación de la fricción y las altas temperaturas alcanzadas provoca que el meteoroide se vuelva incandescente y se produzca el fenómeno ya definido como meteoro. Además, conforme se va adentrando en la atmósfera, el meteoroide se va desintegrando.

Es por eso que el meteoro deja una estela de luz a su paso: es debido a las partículas incandescentes que va dejando tras la desintegración. Incluso en ocasiones también se puede llegar a apreciar un rastro de humo tras el meteoro causado por esta desintegración.

¿Por qué se llaman Perseidas?

La zona de tubo meteórico que va a ser atravesada por la Tierra, casualmente está alineada con la constelación de Perseo. Esto quiere decir que las estrellas fugaces que surgen de este tubo meteórico, bajo nuestra perspectiva parecen proceder de esa constelación. El punto del que parecen surgir los meteoros se llama radiante y al estar el radiante en Perseo, a esas estrellas fugaces se les denomina Perseidas.

Perseidas
Esquema que representa el radiante de las Perseidas || Fuente: IGN (Ver).

Del mismo modo, otros tubos meteóricos que provocan enjambres de meteoros reciben el nombre de Gemínidas por estar el radiante en Géminis, Oriónidas por estar en Orión o Leónidas por estar en Leo. El IMO tiene catalogadas para este 2019 un total de 22 lluvias de estrellas, cada una con su nombre de acuerdo a la ubicación del radiante. Aquí las tienen:

Meteoros
Lluvias de estrellas y actividad de cada una de ellas para 2019 || Créditos: IMO (Ampliar).

Y como pueden apreciar en la tabla anterior, el hecho de que las Perseidas sean la lluvia de estrellas más famosa no implica que sea la más intensa. Las Cuadrántidas de enero igualan a las Perseidas con 110 meteoros/hora y las Gemínidas de diciembre son las que tienen la actividad más alta con 140, siempre hablando de condiciones ideales. Lo que ocurre es que las noches de agosto son más apacibles que las de enero o diciembre.

El tamaño del meteoroide

Los meteoroides pueden tener distintos tamaños. Hay una regla no escrita que dice que un meteoroide tiene un diámetro de entre 0,1 mm y 50 m. Por encima de ese tamaño estaríamos hablando de asteroides o cometas. Por debajo, de polvo cósmico.

Brillo y color de las Perseidas

El brillo de un meteoro es directamente proporcional al tamaño del meteoroide que lo produce. Los meteoros, según el brillo se pueden clasificar en tres grupos:

  • Bola de fuego: meteoro cuya luminosidad es superior a la de la Luna llena (magnitud < -12,6) y que es producido por un meteoroide cuyo tamaño es del orden del de una manzana o superior.
  • Bólido: meteoro cuya luminosidad es superior a la máxima luminosidad de Venus visto desde la Tierra (magnitud < -2,9) cuyo meteoroide puede llegar a ser del tamaño de una nuez.
  • Estrella fugaz: meteoro de una luminosidad inferior al de un bólido (magnitud > -2,9) cuyo meteoroide es del tamaño de un grano de arroz.

En cuanto al color, da indicios de la composición del meteoroide (Pérez-Verde, 2017). Así que, según el color podemos saber qué elementos predominan. Estos son algunos ejemplos:

  • Anaranjado: Sodio.
  • Amarillentos: Hierro.
  • Verdoso: Magnesio.
  • Violeta: Calcio.
  • Rojas: Nitrógeno y oxígeno.

La potencia del meteoro

Teniendo en cuenta que los meteoros se forman a alturas de 80-100 Km, imaginen la energía que se libera desde algo que tiene el tamaño de un grano de arroz para ver una estrella fugaz típica. La energía liberada es enorme ya que la velocidad y la temperatura alcanzada también lo son.

Perseidas
Imagen de larga exposición de una noche de Perseidas donde se ve claramente el concepto de radiante || Créditos: O. Shvadchak (Ampliar).

¿Y el meteorito?

Únicamente en el caso de que algún fragmento del meteoroide sobreviva a la fricción atmosférica y quede depositado en la superficie de la Tierra, es cuando podemos hablar de meteorito. Como dato curioso, cada día la Tierra recibe 100 toneladas de materia extraterrestre. Sí, ¡cada día! Sobre el 99% de esta cantidad es polvo cósmico de la desintegración de meteoroides (Parra, 2009). El 1% restante, son fragmentos más grandes, y esporádicamente, recibimos algún meteorito de un tamaño «observable».

Los primeros cometas catalogados

El Swift-Tuttle es el segundo cometa periódico del que se tiene constancia. El honor de ser el primero lo tiene el Halley, cuya primera observación documentada data del año 240 a.C. (Kronk, 1999). También hay indicios de que pudo ser observado en el 467 a.C., pero no se ha confirmado que se trate de este cometa.

Cometa
Imagen del cometa Swift-Tuttle || Fuente: meteorologiaenred.com (Ver).

Volviendo al Swift-Tuttle, la primera vez que se menciona es en el año 69 a.C. (Chambers, 1995). También hay indicios no demostrados que apuntan a que pudo ser catalogado en el año 322 a.C. En lo que sí que tiene el honor de ser el primero el Swift-Tuttle, es en ser el objeto más grande cuya trayectoria orbital coincide en un punto con la de la Tierra. Y esto nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta:

¿Impactará contra la Tierra?

Debido a que las órbitas del Swift-Tuttle y la Tierra se cortan, este cometa supone un peligro real de impacto. Un estudio ha analizado la dinámica de este cometa (Chambers, 1995) en una simulación de 40000 años centradas en el presente. Respiren tranquilos: estamos a salvo. Según esta simulación, el próximo encuentro crítico será en el año 4479. Las posibilidades de impacto serán relativamente altas, concretamente de 1/106. Si no impacta en esa órbita, las posibilidades desde 4479 d.C. hasta 12.000 d.C. son del orden de 1/50.000.000.

Si finalmente han llegado hasta aquí, en primer lugar les agradezco que hayan dedicado este tiempo porque reconozco que es un texto largo. Y en segundo lugar ¡disfruten de las Perseidas!

Referencias

  • Chambers, J.E. (1995). «The Long-Term Dynamical Evolution of Comet Swift-Tuttle». Icarus, 114, Iss. 2, pp. 372-386. DOI: icar.1995.1069 (Ver).
  • Kaňuchová, Z.; Svoreň, J. & Neslušan, L. (2005). «The observed structures in the meteoroid stream of Perseids in the range of photographic meteors». Contributions of the Astronomical Observatory Skalnaté Pleso, vol. 35, pp. 135 – 162. BibCode: 2005CoSka..35..135K (Ver) (PDF).
  • King, B. (2016). «Perseid Meteor Shower Briefly Storms, Still Has Legs». UniverseToday (Ver).
  • Kronk, G. (1999). «Cometography, a catalog of comets, volume 1 (ancient- 1799)». Cambridge University Press. p. 14. ISBN: 978-0-521-58504-0 (Ver).
  • Parra, S. (2009). «Meteoritos que nos caen cada día». Xataka Ciencia (Ver).
  • Pérez-Verde, A. (2017). «El color de las estrellas fugaces no cumple tus deseos pero desvela de qué están hechas». LaSexta (Ver).
  • Pérez-Verde, A. (2018). «Llega la lluvia de estrellas de las Perseidas». cmmedia (Ver).
  • Rendtel, J. (2018). «2019 Meteor Shower Calendar». IMO (PDF).

3 Comentarios

  1. Avatar Antonio dice:

    Muchas gracias Antonio. Has dejado mucha información súper útil y datos muy curiosos. Espero estar para ver el Cometa de Halley en el 2062…disfrutaremos de las Perseidas mientras tanto!

    1. Me alegro que te haya resultado interesante!! ahora, como dices, a disfrutar de las Perseidas!

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