Proxima Centauri y sus discos

Hoy les hablaré de la segunda estrella más cercana que tenemos. Por supuesto, la primera es el Sol. Y la segunda, Próxima Centauri. Se trata de una estrella enana roja, débil, y que se encuentra a poco más de cuatro años luz de nosotros. Está dentro de los límites de la constelación del Centauro y tiene la particularidad de estar siendo orbitada por un planeta: Proxima b. Se trata del exoplaneta más cercano a nosotros y fue descubierto en 2016 (Anglada-Escudé 2016). Tiene un tamaño similar al de la Tierra y por sus temperaturas podemos considerarlo como templado.

El hecho de que sea un planeta similar a la Tierra, e incluso que esté catalogado como templado, no es un buen candidato para albergar vida a pesar de que tenga buena pinta. Pero no es culpa del planeta, sino de su estrella, de Proxima Centauri. Estas estrellas, las enanas rojas, tienen una vida muy inestable (Airapetian, 2017). Esta inestabilidad se traduce en potentes llamaradas que hacen que la posible atmósfera del planeta peligre, además de regar el planeta con radiaciones nocivas para la vida tal y como la conocemos.

Proxima b y Guillem Anglada

Un pequeño inciso, y para que vean que las casualidades existen hasta en la Ciencia. El descubridor del exoplaneta Proxima b es Guillem Anglada-Escudé, mientras que el descubridor de lo que les contaré a continuación es Guillem Anglada. No son parientes a pesar de compartir nombre y el primer apellido. Por lo tanto, cuando me refiera al descubridor del exoplaneta lo haré con sus dos apellidos para no crear confusión. Vamos a ello.

Alfa Centauri y Proxima Centauri

Imagen que muestra la estrella doble Alfa Centauri AB y más abajo la estrella que las orbita y la más cercana a nosotros después del Sol, Proxima b || Créditos: Digitized Sky Survey 2 (Ampliar imagen).

En este sistema planetario hay algo más que una estrella y un planeta. Esto se deduce de la investigación encabezada por Guillem Anglada, investigador en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y el autor principal del artículo que expone la investigacion (Anglada, 2017). Para llevarla a cabo ha utilizado el conjunto de radiotelescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array). Los resultados obtenidos apuntan a un hallazgo que ayudará a comprender la formación de este sistema. Se trata de la emisión de nubes de polvo cósmico que rodea la estrella.

¿Qué supone este descubrimiento?

Según Guillem Anglada, “el polvo alrededor de Próxima es importante porque, tras el descubrimiento del planeta terrestre Proxima b, es el primer indicio de la presencia de un complejo sistema planetario alrededor de la estrella más cercana a nuestro Sol”. Con esto, Anglada apunta a que en este sistema puede que coexistan más planetas además de Proxima b. Esto es posible porque estas nubes suelen ser los restos de material que no se incorporaron a ningún cuerpo planetario en el momento de la formación del sistema.

Cabe destacar que no es la primera vez que ALMA detecta este tipo de discos alrededor de estrellas. Recuerden el caso de la estrella HL Tauri (ALMA Partnership, 2015). Allí el conjunto de radiotelescopios encontró un disco alrededor de la estrella donde se está llevando a cabo una gran actividad de formación planetaria.

HL Tauri

Imagen tomada por el conjunto ALMA que muestra el disco protoplanetario alrededor de la estrella HL Tauri || Créditos: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO) (Ampliar imagen).

Dos discos en Proxima Centauri

Volviendo al disco de Proxima Centauri, parece ser que tiene alguna similitud con nuestro cinturón de Kuiper, situado más allá de la órbita de Neptuno. Ambos cinturones tienen una temperatura estimada en -230º C. Por otro lado, la masa del disco de Proxima Centauri parece ser que tiene una masa global de una centésima parte de la masa de nuestro planeta. Y no solo eso: hay indicios de un nuevo cinturón de polvo. Estaría situado unas 10 veces más lejos. Tanto el primero como el segundo de los cinturones estarían en una órbita exterior a la del exoplaneta. Proxima b está situado en una órbita que lo sitúa a 4 millones de kilómetros de su estrella frente a los 150 millones de kilómetros de la Tierra con respecto al Sol.

Proxima Centauri

Representación artística a falsa escala de la estrella Proxima Centauri con su exoplaneta Proxima b y sus dos posibles discos de gas y polvo || Créditos: ESO/M. Kornmesser (Ampliar imagen).

Si se confirmase la existencia de este segundo cinturón habría datos más que suficientes para calcular la inclinación del sistema planetario de esta estrella. Y el conocimiento de esta inclinación permitiría también calcular con mayor exactitud la masa del exoplanta Proxima b.

Conocer mejor el exoplaneta Proxima b

“Estudios más profundos podrían proporcionar información para localizar la ubicación de planetas adicionales que todavía no han sido identificados”, explica Anglada. Otro investigador que ha participado en esta investigación es Pedro Amado, también del IAA-CSIC. Según él, “estos primeros resultados muestran que ALMA puede detectar estructuras de polvo en órbita alrededor de Próxima, y observaciones posteriores nos darán más detalles del sistema planetario de esta estrella. Podremos desvelar muchos de los detalles de los procesos que condujeron a la formación de la Tierra y del sistema solar hace unos 4600 millones años.”

Como curiosidad, Pedro Amado también participó en la investigación de Anglada-Escudé que llevó al descubrimiento de Proxima b. Ahora, participa con Anglada en la detección de estos cinturones alrededor de la estrella Proxima Centauri. Habrá que seguir su trayectoria porque de confirmarse el segundo cinturón o, tal vez, un nuevo exoplaneta alrededor de esta estrella, Pedro Amado estará probablemente metido en el ajo. ¡Ah! Y otra cosa: hay planes para investigar in-situ el sistema de Proxima Centauri con simulaciones teóricas válidas (Heller & Hippke, 2017). Este sistema exoplanetario tiene futuro. ¡Esperemos que las noticias con respecto a Proxima b sigan produciéndose!

Agradecimientos

  • Davide De Martin y Mahdi Zamani en la imagen del Digitized Sky Survey 2.

Referencias

  • Airapetian, V.S. et al (2017). “How Hospitable Are Space Weather Affected Habitable Zones? The Role of Ion Escape”. The Astrophysical Journal Letters, 836 – L3. DOI: 10.3847/2041-8213/836/1/L3 (Ver).
  • ALMA Partnership et al (2015). “The 2014 ALMA long baseline campaign: First results from high angular resolution observations toward the HL Tau region”. The Astrophysical Journal Letters, 808 – L3. DOI: https://doi.org/10.1088/2041-8205/808/1/L3 (Ver).
  • Anglada, G. et al (2017). “ALMA Discovery of Dust Belts Around Proxima Centauri”. The Astrophysical Journal Letters, 850 L6. DOI: 10.3847/2041-8213/aa978b (Ver).
  • Anglada-Escudé, G. et al (2016). “A terrestrial planet candidate in a temperate orbit around Proxima Centauri”. Nature, 536, 437 – 440. DOI: 10.1038/nature19106 (Ver).
  • Heller, R & Hippke, M. (2017). “Deceleration of high-velocity interstellar photon sails into bound orbits at α Centauri”. The Astrophysical Journal Letters, 835 – L32. DOI: 10.3847/2041-8213/835/2/L32 (Ver).
  • ESO1436 (2014). “Revolutionary ALMA Image Reveals Planetary Genesis” (Ver).

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