¿Por qué divulgar ciencia?

De un tiempo a esta parte, la divulgación de la ciencia se ha convertido en algo tan frecuente que la pueden encontrar en cualquier lugar, a veces incluso sin que se den cuenta: Desde un anuncio en una revista que les explica cómo funciona la sustancia “X” que le ayuda a reducir los niveles de colesterol hasta Roberto Brasero contando en El Tiempo cómo se forman las nubes lenticulares.

Si les tuviera que hablar de un punto de inflexión en la divulgación científica lo situaría en 1980 con la aparición del tándem ‘Cosmos’ formado por el libro y la serie de televisión donde Carl Sagan supo llegar al público. Pero él no fue el único: David Attenborough, Jane Goodall o Félix Rodríguez de la Fuente hicieron que en los 80 la ciencia se metiera en los hogares a golpe de documental que con el tiempo se han ido convirtiendo en objetos de colección.

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Portada de la 21ª Edición de ‘Cosmos’ (Ed. Planeta).

Luego llegó Eduard Punset que hizo que España volviera a hablar de ciencia, aunque su ‘Redes’, tras especializarse demasiado con un lenguaje poco asequible y sus coqueteos con las pseudociencias hizo que no tardara en caer en picado. Con ‘El hormiguero’ y ‘Órbita Laika’, que ya está preparando su tercera temporada, llegó la divulgación científica mezclada con humor, una fórmula que ha resultado ser de éxito. Aunque lo último en divulgación consiste en sacar la ciencia de los laboratorios y meterla en lugares más accesibles: charlas y coloquios científicos en bares se han revelado como una fórmula de éxito de divulgación científica.

Pero volviendo a la pregunta que encabeza este texto: ¿Por qué divulgar ciencia? La respuesta es muy sencilla: Para fomentar el pensamiento crítico. Cuando a la gente le hablan de ciencia y la entiende es cuando adquiere cierto interés y fomenta un modo de pensar más analítico haciendo que la gente no se crea las ‘verdades’ que lee o escucha, sino que las cuestiona y las razona obteniendo su propio punto de vista. Eso es lo que busca la divulgación.

Por último, y para ponerles un ejemplo de la falta de pensamiento crítico, permítanme que les hable de la palabra ‘cuántico’ o ‘cuántica’. Esa palabra tan solo es válida –científicamente hablando– cuando acompaña a ciertas materias teóricas muy afines a la Física (Física cuántica). Al ser estas materias campos científicos en expansión y generalmente poco conocidos todavía, es por ejemplo, la sanación mágica ahora se la conoce como ‘medicina cuántica’, suena mejor, suena más científico, pero en el fondo es la misma mentira rodeada de palabrería barata que juega con nuestra salud.

Así que fomenten su espíritu crítico, pongan cosas en duda y saquen sus propias conclusiones.

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