La primera vez que vi Plutón

Si un objeto astronómico destacó el año pasado, ese fue Plutón. Ese pequeño cuerpo del que solo podíamos intuir su forma esférica se nos reveló como un cuerpo extraordinariamente complejo gracias a las aportaciones de la sonda New Horizons (NASA). Personalmente, Plutón era un cuerpo que no me llamaba demasiado la atención. Era de los que pensaba que nunca debió ser un planeta, de hecho, cuando en 2006 la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) lo eliminó de la lista pasando a ser un planeta enano, lo vi como algo que se debía de haber hecho antes.

Pero la cosa cambió. A medida que la New Horizons se acercaba al ahora planeta enano, se iban apreciando pequeños detalles de su morfología; la idea de haberlo descartado como planeta me parecía cada vez más errónea. Y llegó el día previo al máximo acercamiento de la sonda: 13 de julio de 2015. Tras un viaje de 9 años y 4800 millones de Km, estábamos a las puertas de ver los detalles más íntimos de Plutón, detalles que no dejaron indiferente a nadie.

Recuerdo cuándo vi esa imagen. Iba en el tren, camino a casa después del trabajo. La vi en Facebook y lo primero que pensé es que era una recreación en base a los datos obtenidos hasta ahora. Consulté la fuente, fui a la sección que la New Horizons tiene en la web de la NASA y pude comprobar que no era una representación. Era real. Era así. Así era Plutón.

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Plutón visto por la sonda New Horizons el 13 de julio de 2015 con un detalle de la zona llamada oficiosamente Wright Mons | Créditos: NASA/JHUAPL /SwRI.

Al día siguiente la mayor parte de los periódicos, nacionales e internacionales, tenían esa foto en sus portadas. Unas en un lugar destacado, otras abajo en una miniatura, pero todas traían la noticia que anunciaba que ese día se produciría el histórico acercamiento de la New Horizons al planeta enano. Antes de ver las imágenes de la sonda, me imaginaba a Plutón muy similar al planeta Mercurio: oscuro, apagado, lleno de cráteres, desolado. Pero no, Plutón no era así. Apenas había cráteres en su superficie, lo que indicaba que era un planeta dinámico, geológicamente vivo y además, extremadamente joven. Tenía muchos contrastes, se apreciaban montañas, llanuras, y signos de una alta actividad geológica. Nada que ver con aquel círculo borroso que nos enseñó el Hubble en marzo de 1996, una ilusión óptica comparada con estas nuevas imágenes.

Y el día del acercamiento se produjo. Y la sonda nos envió las primeras imágenes, y lo seguirá haciendo hasta dentro de ocho meses más. Cauces fluviales de tolinas, terrenos erosionados, colores rojizos… Era algo sorprendente para todos porque nadie se lo esperaba así. Fue como asistir en directo al descubrimiento de un nuevo planeta.

Y así fue la primera vez que vi Plutón.

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