Así se miden las distancias entre galaxias

Un astrónomo alemán llamado Max Wolf (1883-1932) descubrió en 1906 un débil resplandor en el cielo. Pasados 22 años, en 1928, su compatriota Walter Baade (1893-1960) utilizó el telescopio de 2,5 metros del Observatorio Monte Wilson en California (Estados Unidos) y consiguió distinguir estrellas individuales. Se dedujo que se trataba de una galaxia. Hoy la conocemos como IC 1613, situada a 2,3 millones de años luz en dirección a la constelación de Cetus.

Se ha confirmado que esta galaxia pertenece al grupo local, ese grupo de más de 50 galaxias donde se encuentra también la Vía Láctea. Debido a su cercanía, ha sido ampliamente estudiada y los científicos la han clasificado como una galaxia enana irregular, aunque no cuenta con demasiadas características de otras galaxias enanas, como por ejemplo un disco estrellado. Sin embargo, lo que a IC 1613 le falta en forma por su irregulardad, lo compensa en su claridad: sus niveles inusualmente bajos en polvo interestelar ha permitido un estudio mucho más exhaustivo.

Imagen de la galaxia IC 1613 captada con la cámara OmegaCAM instalada en el Telescopio de rastreo del VLT de ESO |Créditos: ESO (imagen ampliada)

Otra razón que ha ayudado a conocer con tanta precisión la distancia que nos separa de IC 1613 es la presencia de dos tipos de estrellas variables: las Cefeidas y las RR Lyrae. Estas estrellas pulsan rítmicamente de acuerdo a parámetros determinados, creciendo de forma característica y aumentando su brillo a intervalos fijos. Estas estrellas variables tienen la propiedad de que su período de brillo y oscurecimiento está relacionado directamente con su brillo intrínseco. Por lo tanto, midiendo cómo de rápido es su fluctuación, se puede conocer su brillo intrínseco, y viendo el brillo atenuado que nos llega debido a la distancia que nos separa, es posible averiguar con una gran precisión a qué distancia se encuentran.

Las estrellas de esta galaxia ayudaron a los astrónomos a deducir cómo se utilizan las estrellas variables para estudiar la expansión del universo, algo que no está nada mal para tratarse de una galaxia pequeña y sin forma…

Referencias

  • Pietrzyński, G. et al (2013). “An eclipsing-binary distance to the Large Magellanic Cloud accurate to two per cent”. Nature 495, 79-79. DOI: 10.1038/nature11878 (Ver).
  • La limpia y pulcra vecina galáctica de la Vía Láctea (Ver).
  • The Milky Way’s Clean and Tidy Galactic Neighbour (Ver).
  • Measuring the Universe More Accurately Than Ever Before (Ver).

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